Skip to main content

La estancia de Amarguera y la torre de Montroy: Antecedentes de la torre de Villaricos

Antes de la construcción de la actual torre artillada de Villaricos, existían dos estructuras defensivas situadas a corta distancia del lugar donde después se levantó aquella. La de Montroy, en la falda de Sierra Almagrera y muy cerca de la playa (a un tiro de cañón de esta), aparece mencionada en una provisión de 1501 con tres guardas de dotación; tan temprana referencia hace sospechar de un origen islámico de la torre. En 1571 se benefició de las intervenciones contempladas en el plan de defensa costero bajo el reinado de Felipe II. A lo largo del siglo XVIII se la cita en los informes elaborados por numerosos técnicos e ingenieros, y se la somete a reparación en más de una ocasión, como en 1758. El ingeniero Bucarelli, en un informe de 1762, aconseja su traslado a los alrededores de la actual Garrucha, en el paraje conocido como la Punta de las Escobetas. Todavía en 1763 se refiere por Juan de Urbina una dotación de tres torreros, aunque sea esta la última mención a la presencia de la torre. Cuando el ingeniero de minas y arqueólogo Luis Siret redescubra en una de sus excavaciones los restos de la antigua atalaya la describirá así: “Torre árabe, edificada sobre las ruinas del castillo de la acrópolis bizantina”.

La torre de Montroy, situada en la falda de Sierra Almagrera y muy cerca de la playa, ya aparece mencionada en una Real Orden de 1501

En 1501 hallamos la primera referencia documental a la denominada “estancia de Amarguera” o de Almagrera, por entonces dotada con tres guardas. Con posterioridad, a lo largo de la segunda mitad del siglo XVI, se multiplican las alusiones a este punto de vigilancia, insistiendo en numerosas ocasiones en la necesidad de recuperarla de su estado de ruina. Es en un informe de 1575 en el que, en sustitución de la mencionada estancia, se preveía la construcción de una torre que aún no se había comenzado. Sin embargo, dos décadas más tarde, en un informe redactado por José Pérez de la Parra se señala una serie de reparaciones sobre la torre que ya entonces se encontraba acabada, a la espera de su aprobación por el ingeniero. En el primer tercio del siglo XVIII se alude a esta torre como una de las cinco existentes en el partido de Vera, y en 1739 el Marqués de Valdecañas, que visita tanto esta como la de Montroy, recoge su estado ruinoso, por lo que los torreros en lugar de ocuparla se cobijan en una cueva cercana.

La torre de Amarguera, en estado de ruina durante un largo período, fue reparada y consolidada, pero acabó siendo desatendida por estar en una zona muy elevada e inaccesible

Superado el ecuador del XVIII se sucederán los proyectos de reedificación por estar en parte rajada y derruida, y se apuntará la necesidad de construir un aljibe inmediato para abastecer a la guarnición, que no superó nunca los tres guardas. Aunque en 1759 se benefició de alguna obra de consolidación y se concluyó el anunciado aljibe, actuaciones supervisadas por el ingeniero militar Francisco Javier Sánchez Taramás, tras la visita de Antonio María Bucarelli en 1762 se desestimará su uso futuro por hallarse situada en zona muy elevada y distante del mar; en su dictamen Bucarelli propuso cambiarla a la Punta del Cristal, en la cala de ese nombre, como así se hizo diez años más tarde.  Aún se  conservan  notables restos de aquella  estructura  vigía –con una altura de 6,50 metros– que debió tener unos 7,50 metros de diámetro y 23 de circunferencia.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies